Una valoración general a este año como redactora freelance (aunque llevo más)

redaccion freelance

Llevo más de un año como redactora freelance, e incluso más de ese tiempo haciéndolo en serio, como autónoma y “a tiempo completo”. Anteriormente tenía ciertas colaboraciones y bueno, ¿para qué engañarnos?, no compensa mucho en ciertos casos, y aún a día de hoy es un poco complicado seguir delante de forma oficial.

Como no se me ocurría ningún otro tema para escribir hoy, y después de tiempo sin hacerlo, voy a hacer un pequeño repaso de lo que lleva siendo mi trabajo como redactora freelance.

En principio empecé con un cliente, luego iban viniendo algunos nuevos temporales, algunos iban y venían, algunos eran recomendados de otros, y algunos se fueron yendo. En ocasiones me tuve que enfrentar a hacer muchos artículos diarios yo misma, y en otros no tenía tanta carga de trabajo. Muchos clientes se iban porque no podían seguir asumiendo el coste de contratar los servicios de redacción, aunque sean bajos, y otros por desgana, por falta de planificación o simplemente porque no había nuevos pedidos en ese momento. Y otros tantos venían. Aún a día de hoy es así.

Comprar una empresa de redacción

Pese a tener unos clientes ya establecidos, aunque no me daba para “un sueldo” decidí dar un paso adelante y aproveché para “comprar una empresa de redacción” (aunque no compré la empresa en sí sino los clientes) con los que garantizarme un sueldo pese a lo que pudiera pasar, aunque por carga de trabajo (y por no fastidiarlos) a algunos de los redactores que trabajaban en ella les sigo pidiendo trabajos (si algo pasa y no tengo mucho trabajo sé- espero- que podré encargarme yo de esos trabajos, garantizándome poder seguir en la actividad, y eso da cierta tranquilidad). En este tiempo, se han quedado muchos de los clientes, algunos han hecho pedidos de vez en cuando, pero no fijos, otros han seguido pidiendo lo mismo, algunos han decidido ahora reducir su pedido de artículos e incluso el que más ingresaba a la empresa se ha permitido reducir considerablemente la paga.

La valoración general no es mala porque aún siguen clientes fijos y hace tiempo que recuperé la inversión (pese a que tuve que trabajar duro e invertir más dinero en conseguir recuperar lo invertido y empezar a ganar). La única pega es que muchos clientes tienen condiciones especiales (bajos precios) y bueno… las estoy respetando.

Y de vez en cuando vienen clientes porque conocen mi trabajo, por el blog, por la empresa de redacción (pocos) o por recomendación.

¿Qué pasa con los clientes? Alguno no paga, alguno se retrasa, otros bien

Como he dicho anteriormente, Sendiroo no paga. Ya he conseguido hacer el cobro pequeño y mitad del otro, y aún con eso no logro recuperarme de los impuestos que he tenido que pagar por ellos, ¡aún no he cobrado por mi trabajo! (y mucho menos por la pérdida de tiempo que me supone andarles detrás por el pago como si yo les debiera algo). Otra empresa se marchó también sin pagar, tras haber facturado. Un cliente con el que llevaba mucho tiempo me dejó debiendo 3 meses (llevaba más de 2 años trabajando para él, en este caso cogí los artículos y los publiqué en otro sitio porque no tienen derecho a usarlos). Hay que dar cierto margen y ver cómo responden, pero si no te pagan toma medidas, yo he empezado a hacerlo en su momento.

Ahora estoy observando mucho más los pagos y comprobando que todos lo hacen. Una empresa, lo que también me desbarajusta un poco las cuentas por cuestión de impuestos, lleva meses de retraso aunque va pagando. Y otros clientes tardan, se hacen los remolones, etc. También hay muchos clientes, menos mal, que pagan a su momento. E incluso uno lo hace pocas horas después de recibir la factura.

Hay alguna vez que se va algún cliente que llevaba algún tiempo, y eso cambia un poco las cosas porque hay que adaptarse nuevamente, pero de repente con frecuencia aparecen nuevos clientes que hacen algún pedido ocasional, e incluso alguno que pide algo fijo (hasta que dure) y van compensando un poco, aunque es difícil porque sé que a día de hoy tengo menos clientes y menos ingresos.

Y con el rollo de impuestos, retrasos y todas esas cosas… tampoco sé seguro lo que gano cada mes. Si tuviera que mantener a una familia, o prácticamente a mí misma sin ahorros, estoy segura de que no podría, y mucho menos tener un local propio. Pero no me quejo, no está mal, sé que en la mayoría de los meses cobraría mucho menos trabajando en cualquier puesto de mi localidad y sé que hay mucha gente que trabaja más y cobra menos.

Y, por si fuera poco, me gusta trabajar escribiendo. Es verdad que hay rachas, hay días de menos concentración o inspiración, hay días bajos e incluso es desmotivador trabajar para gente que no te valora o te paga poco (pero lo haces por la razón que sea). Pero me gusta hacerlo, prefiero trabajar de esto que de muchas otras cosas.

Me gustaría cobrar algo más a los clientes para poder dedicarles más tiempo y estar 100% segura de que todo está bien, aunque sé que esto a día de hoy es inviable y solo queda hacerlo lo mejor posible con los recursos que se tienen. Y el tiempo del que se dispone. Y es que muchos clientes no saben que si te pagan poco tienes que dedicar menos, en primer lugar porque no te compensa y en segundo lugar porque tienes que tener más clientes para ganar más dinero, y aunque intentamos hacerlo lo mejor posible no siempre hay tiempo para todo. Ojalá. Así que llega un momento en que hay que tomar decisiones, o mantener un cliente fijo aunque no compense mucho o decirle que no le puedes seguir manteniendo la tarifa (pero ofreciéndole una especial).

Algunos consejos que te doy si te inicias, o estás, en el negocio de la redacción freelance:

  • Si tus precios son bajos, no regatees. Será muy desmotivador
  • En caso de que sepas que vas a regatear, sube un poco tus precios
  • Implícate en los proyectos de los demás, sobre todo si son clientes que pagan bien y especialmente si valoran tu trabajo
  • Si un cliente compensa por currículum, o por ganar experiencia o lo que sea, puedes ser más flexible. Pero no lo seas con todos, y no tampoco por mucho tiempo
  • Intenta algún proyecto propio, arriésgate
  • Busca clientes frecuentemente, acepta nuevos proyectos (siempre que los puedas asumir)
  • Si no puedes asumir más carga de trabajo no lo hagas, o contrata a otros redactores que te cobren menos o lo mismo (supervisando su trabajo)
  • No te desanimes, hay rachas buenas y rachas malas
  • No desprecies a ningún cliente. A veces me sorprendo cómo llegan clientes (alguno por recomendación, otro porque es un cliente de un pedido pequeño que de repente pide algo mucho más grande y en otros casos de formas que ni me imaginaría, y lo mejor de todo es que casualmente pasa con buenos clientes, de esos que te pagan lo que pides y valoran tu trabajo)
  • Tómatelo en serio. Legaliza tu situación (te limitará muchísimo menos), asigna unos horarios, crea unos precios oficiales, hazlo todo más serio.

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